Sábado 21 de Julio de 2018

Una forma de evitar el daño de los jabalíes

Son muchos los campos de golf que tienen problemas con los destrozos que provocan los jabalíes durante las noches de verano. Lauro Golf consiguió el año pasado permiso de la Junta de Andalucía para realizar aguardos diurnos en el campo, algo que solucionó, al menos en parte el problema. En pocas semanas se pondrán de nuevo manos a la obra para solicitar nuevos permisos de cara a este verano.

Nos lo cuenta Carlos Pitarch, director de Lauro Golf (Alahurín de la Torre, Málaga). Su club, como otros tantos de la zona, sufre cada verano los destrozos causados por los jabalíes en el campo de golf. En verano, nos cuenta, bajan sobre todo las mamás con sus jabatitos, incapaces todavía de levantar una piedra grande en el monte para procurarse alimento, pero sí de remover la hierba de las calles del campo y encontrar lombrices y otros bichos que les sirven mientras son pequeños.

Y algo que, para la factoría Disney podría convertirse en un bonito cuento perfectamente ilustrado, para un club de golf se convierte en una auténtica pesadilla: horas de trabajo, reposición de materiales, pérdidas estéticas y la posibilidad, como explica Pitarch, de que la zona no vuelva a quedar igual o de que se pierdan clientes. "Aunque es difícil hacer una valoración económica exacta, sí sabemos que los daños son muy cuantiosos".

Carlos Pitarch, como otros muchos directores, quería solucionar el problema. "Me acerqué a la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, que es la entidad competente en materia de caza y pesca, para solicitar permiso para hacer aguardos nocturnos durante el verano, que es cuando tenemos el problema y lo primero que encontré fue la cara de desconcierto total del funcionario que me atendió. Después, a base de explicar una y otra vez, de ir y volver, de publicar fotos de los dañoso causados en los medios de comunicación, de conseguir que nos hicieran algún reportaje de televisión... finalmente, conseguimos permiso el año pasado". Y es que no hay normas que prohíban la concesión de estos permisos, que siguen el mismo régimen que los aguardos por daños a la agricultura.

Lauro Golf logró dos permisos consecutivos de dos meses de aguardos diurnos el verano pasado. El primero de ellos con escopeta y el segundo, mucho más efectivo, con rifle. El aguardo diurno incluye una hora antes de que amanezca y otra hora antes de que anochezca. "De día no tenemos problemas. Los jabalíes vienen por la noche. Pero con esta solución el año pasado sí que conseguimos mejorar. El jabalí es un animal muy listo y muy cauto en cuanto se acierta a uno los demás se vuelven más cautos y sólo con que bajen al campo durante menos horas, ya se ha conseguido algo importante". El próximo verano, la solicitud será para aguarde nocturno con rifle, más acorde a las necesidades, aunque también más difícil de conseguir.

Eso sí, el aguardo deben hacerlo cazadores con experiencia: en días de luna, enterrando la bala, teniendo muy claro contra qué se va a disparar..., y obviamente en zonas en las que no haya viviendas, porque si no puede ser realmente peligroso.

Lo difícil, cuenta el director de Lauro Golf, es negociarlo con la Administración. En el caso de los campos que se encuentran en cascos urbanos, se negocia directamente con el Ayuntamiento (es muy difícil que un Ayuntamiento conceda un permiso de este estilo en zona urbana, por el peligro que puede susponer); pero en terrenos no urbanizables, zonas deportivas... las competencias pertenecen a las delegaciones de las Juntas Autonómicas.

Lo cierto es que el permiso concedido el verano pasado a Lauro Golf, y que en breve volverá a solicitar para poder utilizarlo a partir de mayo aproximadamente, se convierte en un precedente importante para otros campos de golf con el mismo problema.

 

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