Martes 22 de Mayo de 2018

Para dormir mejor: transferir los riesgos a una póliza de seguros

 

 Un club es una instalación en la que se llevan a cabo toda una serie de actividades que requieren estar aseguradas. También existe la posibilidad de suscribir pólizas que puedan subsanar los perjuicios derivados en siniestros que van a ocasionar pérdidas de beneficios. Varios responsables de la firma Reale expusieron en MadridGOLF, bajo el título “Clubes más seguros”, las opciones de que dispone un gerente para algo que nos suena muy útil, incluso idílico: transferir nuestros riesgos.

 

 

Entre las actividades derivadas de la gestión de un club de golf se incluyen algunas que, por ley, nos obligan a suscribir una póliza de seguros. Es el caso de la cobertura de daños a terceros, el seguro de vehículos autopropulsados (buggies y maquinaria para el mantenimiento del campo), o el que se incluye en los convenios colectivos de los empleados.

 

 

Algunas compañías de seguros han visto la oportunidad de diseñar pólizas de seguros que contemplan además las especificidades propias de un club. Para los gerentes del sector esto puede suponer la ventaja de encontrar ofertas concretas, seguros diseñados a la medida y proveedores especializados.

 

Varios responsables de Reale Seguros (Agustín Madruga, Pablo López y Luis Rodríguez) explicaron en su conferencia en MadridGOLF los pormenores, no sólo de las ofertas específicas de su compañía para clubes de golf, sino también de las necesidades básicas del sector y de otros productos o pólizas de seguro que pueden ser de gran utilidad.

 

Según Pablo López, el primer paso a la hora de plantearnos la contratación de una póliza de seguros es realizar “un análisis de los riegos que podemos afrontar: incendios, robos, cristales, pero también y sobre todo, riesgos que tengan su origen dentro y fuera del campo de golf”. Estos riesgos son de muy diversa naturaleza, ya que poco tiene que ver la responsabilidad de un daño en un domicilio cercano al campo, y que recibe el impacto de la bola de un jugador, con el riesgo de que algún socio o cliente en general sufra una intoxicación alimentaria en nuestro restaurante.

 

Como insistió Pablo López, de entrada debemos tener en cuenta que estos riesgos “tienen su origen tanto dentro como fuera del campo”.  Para entender este último punto, puso un ejemplo, referente a la obligatoriedad del uso de aguas recicladas: “El agua se trae de una depuradora fuera del campo. Tenemos problemas para la cobertura de la tubería que trae el agua, ya que es una instalación que no controla el gerente del campo de golf. Pues bien, Reale cubre instalaciones como ésta, cuya ‘propiedad’ es del club de golf, pero que están fuera del control de un gerente, ya que se encuentran fuera del recinto”.

Análisis de riesgos

 Lo primero que debemos hacer -o al menos lo que recomiendan las propias compañías de seguros- es llevar a cabo un “análisis de riesgos”. Esto significa que debemos inspeccionar y analizar todas y cada una de nuestras instalaciones porque, dependiendo de estas infraestructuras, nuestro riesgo de ser víctimas de un siniestro puede ser mayor o menor.

 

“Veamos como ejemplo el cuarto donde se guardan los buggies y las baterías de recarga -explicó López-; si éste habitáculo se encuentra en unas condiciones o en otras, si está muy próximo al resto de instalaciones o a la casa club... Son factores que minimizan o maximizan el riesgo. El precio de la póliza del seguro estará en función de la calidad del riesgo: un club bien compartimentado tendrá un seguro más barato”.

 

Por todo ello (y por una serie de aspectos que luego detallaremos), la mejor opción, en opinión de este responsable de Reale, “es una cobertura aseguradora con una póliza flexible que ampare el campo y su entorno”.

Qué es obligatorio asegurar, qué más podemos asegurar

Existen una serie de actividades intrínsecas en la gestión de un club que obligan a todos y cada uno a suscribir un mínimo de pólizas de seguros obligatorios. Es el caso del Seguros de Accidentes para Empleados (que se estipulan en los convenios colectivos), o el de la póliza de seguros para buggies, ya que cualquier vehículo autopropulsado (y esto afecta también a la maquinaria de mantenimiento de campos y jardines) ha de contar con un seguro.

 

Pero a la hora de estudiar los seguros no obligatorios es conveniente detenerse a pensar hasta qué punto, según la naturaleza de la actividad propia del club, serán convenientes los siguientes:

  • Seguro de daños al campo, a las instalaciones y a terceros que se encuentran en nuestra instalación o fuera de ella (domicilios colindantes que pueden sufrir algún perjuicio por una bola perdida). En este caso, es importante resaltar que, si una bola, por ejemplo, rompe el cristal de un chalé colindante, la responsabilidad recae en primer lugar en el jugador, pero, en caso de que éste no pueda ser identificado, el club deberá hacerse cargo.
  • Seguro de daños a instalaciones que están fuera del campo, pero que son fundamentales en su funcionamiento (tubería de abastecimiento del agua).
  • Responsabilidad civil como directivo: la ley de sociedades anónimas obliga a responder a la reclamación de cualquier socio hacia la junta directiva o un director.

 

Las soluciones de Reale

Los responsables de la compañía aseguradora que dieron la conferencia quisieron dar a conocer las soluciones específicas que Reale ha diseñado para clubes. Pablo López desgranó este plan en cinco aspectos, los dos primeras de carácter obligatorio:

  1. Accidentes de convenio (empleados)
  2. Seguro de automóviles pensado especialmente para boogies y para cualquier maquinaria autopropulsada, bien mediante pólizas individuales o bien mediante una única póliza para todos los vehículos, esto es, una póliza colectiva para toda la flota de vehículos. En este punto, no debemos olvidar que ninguna póliza nos cubrirá incidentes con uno de estos vehículos que ocurran fuera de las instalaciones, ya que, “si no tiene matrícula, el vehículo no puede circular fuera del campo”, como ocurre con demasiada frecuencia con los buggies.
  3. Seguros del campo de golf: todo lo que afecte al campo de golf o que afecte a terceros, dentro y fuera del propio campo, puede ser objeto de una póliza de seguro que cubra instalaciones y actividades. Es una cobertura que Pablo López denominó como “de todo daño material”.
  4. Seguro de pérdida de beneficios, una póliza específica y que puede ser muy útil, ya que valora la posible pérdida de beneficios que puede ocasionarnos un siniestro durante el periodo de su resolución.
  5. Cobertura de responsabilidad civil por todas las acciones dentro del campo y que causen daño a un tercero, que incluye supuestos como la posible intoxicación alimentaria en nuestro restaurante.


López advirtió además a los gerentes que asistieron a la conferencia de dos tipos de pólizas que habremos de tener muy presentes. La primera es la de Responsabilidad Civil de Consejeros y Directivos y que ampara a los mismos frente a alguna reclamación (por ejemplo, de un socio) en la que se achaque la pérdida de beneficios o cualquier otro perjuicio a la mala praxis o a una decisión “errónea” del directivo. La segunda nos hace ponernos en perspectiva y pensar en un futuro cercano y es que, actualmente, se encuentra en fase de estudio la aprobación de una ley que hará obligatorio suscribir un Seguro de Responsabilidad Medioambiental, y que afecta a muchas de las instalaciones y actividades propias de un club: depuradoras, almacenamiento de combustibles, metodología de riego...

 

La hora de la verdad

 Podemos suscribir todas las pólizas de seguro que se nos antoje y, ¿con eso será suficiente? La experiencia nos dice que, en muchas ocasiones, a la hora de la verdad, cuando tenemos que pedir a nuestra compañía aseguradora que se haga cargo de un siniestro, podemos descubrir que nuestro proveedor ya no se muestra tan solícito como en el momento en el que firmamos el contrato. Haciendo un ejercicio de surrealismo, ¿quién nos asegura frente a la respuesta incierta de nuestra aseguradora?

 

Además, cuando nos encontramos con un tipo de actividad empresarial tan específica como la gestión de un campo de golf,  parece imprescindible poder recurrir a compañías que ofrezcan productos específicos y que cuenten con profesionales especializados.

 

Pablo López insistió durante su exposición en los ejemplos demostrados por Reale en los clubes con los que ya trabajan: “Nosotros disponemos de una red específica de peritos para campos de golf: la idea es llegar, asesorar y tranquilizar al afectado en el primer momento en que ocurre un siniestro. Y así lo hemos hecho en casos tan llamativos como el que han sufrido recientemente en La Quinta Golf, en Marbella. Porque nos parece necesario, más bien imprescindible, que en este tipo de negocio los gerentes puedan contar con peritos que les ayuden a poner en marcha de nuevo el negocio”.

 

 

 

Un ejemplo práctico y real:

El caso de La Quinta Golf Club


La conferencia estuvo precedida de la intervención de José María de la Mano, responsable de seguros del Grupo Pascual, propietario de La Quinta Golf Club, que compartió con los asistentes su experiencia y la de su club cuando sufrió en verano un incendio que arrasó con el garage y su flota de coches de golf.

 

De la Mano expuso que, como filosofía de trabajo, “lo primero que buscamos a la hora de hacer una póliza es una compañía de prestigio reconocido. Porque hay compañías que cumplen con sus responsabilidades con más agilidad que otras. En el caso del club de golf buscamos una compañía flexible que supiera analizar las características del riesgo que conlleva un campo de golf, que es muy complicado, y que ofreciese soluciones a las especificidades de cada campo -nuestra póliza tiene anotaciones particulares en este sentido-. Y buscamos una compañía que tuviera representación en todo el territorio y que presentase unas pólizas, claras, sencillas y comprensibles. Y también, como es lógico, un precio adecuado”.

 

“Buscamos -continuó De la Mano- que los expertos de las compañías  nos asesoraran; que sus técnicos pudieran actualizar permanentemente el valor y estado de las instalaciones y los aspectos que han de incluirse en la póliza. Así conseguimos una póliza siempre actualizada y evitamos que, en caso de que se produjera un siniestro, no sufriéramos  un infraseguro (capital tasado por debajo de su valor real).”

 

Todo esto resultó ser clave cuando La Quinta sufrió el incendio del garaje de coches de golf. De la Mano explicó con todos los pormenores el momento tan terrible que vivieron él y otros responsables del club: “Los bomberos tardaron 3 horas en apagar el fuego. A las once y media de la noche pude contactar con la compañía de seguros, y ellos se pusieron en contacto con el organismo de peritaciones que se presentó en el club a las 9 y media de la mañana siguiente. El daño fue valorado en 1.700.000 euros; 1.100.000 correspondía al continente (infraestructuras), 300.000 euros al contenido (objetos, maquinaria, etc) y 250.000 correspondió al concepto “pérdida de beneficios”. Desde entonces, han estado haciendo visitas periódicas para controlar la marcha de las obras de reparación. Gracias a todo eso hoy, día 23 (de noviembre) las obras no sólo van a buen ritmo, sino que están a punto de terminarse”.

 

“Casi lo mejor fue cuando hace una semana Reale nos adelantó 500.000 euros para ir soportando los gastos de las obras. Y en ningún momento ninguno de los peritos vino al club y a las obras a poner pegas”.

 

 

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