Domingo 20 de Mayo de 2018
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Cómo crear sistemas de climatización exterior en nuestro club

Ni frío en invierno ni calor en verano: lo ideal es mantener una temperatura constante y agradable. Con ese propósito, varias empresas comercializan sofisticada tecnología capaz de crear microclimas en áreas de exterior más o menos extensas, algo que agradecerá el cliente o socio y que animará a los usuarios en general a hacer uso de nuestras instalaciones, al margen de las condiciones climáticas.

 

 

 

 

Controlar el clima a nuestro antojo (si es que a alguien le interesa este propósito) está aún lejos de la capacidad humana y su tecnología. Pero lo que sí está en nuestras manos es crear microclimas en áreas más o menos extensas. Se trata de algo tan aparentemente sencillo como instalar una cortina de agua en la cancha de prácticas para aliviar a los usuarios de las altas temperaturas en verano o, por el contrario, equipar la terraza del restaurante con lámparas de infrarrojos que elevarán la temperatura en los meses más fríos.

Estas dos son algunas de las opciones que ofrecen las empresas especializadas en la climatización de espacios abiertos y que nos sirven para dar un servicio añadido a nuestro cliente/socio y, sobre todo, para rentabilizar esos espacios que, por causas climatológicas, sólo se explotan unos pocos meses al año.


 Esto no es algo nuevo para muchos, ya que un gran número de clubes de golf disponen de sistemas de calefacción en la cancha de prácticas, lo cual hace que aumente el uso de esta instalación durante los meses de invierno y, en consecuencia, saquemos un mayor provecho económico de este servicio.


Como parece obvio, la climatización de espacios abiertos tiene dos vertientes: los sistemas de calefacción para el invierno y los de refrigeración en verano. Comencemos por los primeros.

 

 

Calor en invierno…

Seguro que nadie desconoce a estas alturas las denominadas “setas”, aparatos de calefacción que incorporan como fuente una bombona o depósito de gas y que irradian calor. Es un sistema muy empleado en terrazas de restaurantes, ferias comerciales y otros ámbitos. Sin embargo, en los últimos años está ganando terreno otro sistema que añade unas cuantas ventajas: las lámparas de infrarrojos, sistemas de alimentación eléctrica que, en principio, resultan por lo menos más seguras, ya que no incorporan ningún elemento inflamable.


Rafael Martínez Bernal, gerente de Ramarpul, destaca varias virtudes de este sistema, “principalmente el ahorro de energía, su mayor seguridad y el hecho de que irradian un calor instantáneo por radiación directa que simula el efecto de la radiación solar”.

Según Martínez Bernal, este sistema supone un ahorro en consumo de energía calculado en un 80 por ciento en comparación con los calentadores de gas.  Es más, el gasto aproximado de cada lámpara (en función de las actuales tarifas eléctricas y sobre la estimación del empleo de una lámpara de 1,5 kw) es de diez céntimos a la hora.


Ahora, si queremos aplicar esta tecnología en la cancha de prácticas, ¿cuánto se incrementará nuestra factura eléctrica? Pues dependerá de la extensión que queramos acondicionar, ya que una lámpara de 1,6 kw, a una temperatura ambiente de 10º proporciona calor en una superficie de más de 5 metros. Habrá que tener en cuenta, no obstante, que no se trata de derrochar energía manteniendo el sistema encendido de forma permanente. “Lo más eficaz es que cada lámpara tenga un interruptor y que, quien vaya a usar esa instalación, encienda y apague la lámpara después de usarla”, recomienda Bernal.


 Bernal apunta que se trata, como suele ocurrir en estos casos, “de un sistema que requiere una inversión inicial, pero con el que nos aseguramos un ahorro significativo a largo plazo”. El mantenimiento, además, no es en absoluto complicado: “Nuestra empresa también contempla el mantenimiento bajo el cobro de un fee anual, pero en la mayoría de los casos no es necesario, ya que cualquier profesional de mantenimiento se puede encargar de esto, incluso de la instalación, ya que se trata de un sistema eléctrico sin complejidad añadida”.


Así pues, para muchos clubes deportivos localizados en el centro y norte peninsular, este sistema se antoja realmente útil, especialmente en instalaciones como la cancha de prácticas de un club de golf o en la terraza de la cafetería o del club social, y también deberá tenerse en cuenta como una inversión encaminada a obtener una rentabilidad a corto plazo, ya que animará a muchos clientes a acudir a unas áreas que permanecían en desuso a causa del frío.


Carles Camps, gerente de Golf Montjuic, considera este sistema como “un valor añadido”. Golf Montjuic dispone de una pre-instalación de calefacción en su cancha de prácticas. En su caso, es un sistema distinto, el Calinteg Confort, que consiste en la instalación de placas de pequeño grosor en el muro o los paneles de obra, que separan entre sí los puestos de tiro. Este sistema calienta la propia pared.

En el periodo de prueba –ya que de momento aún no se ha puesto en marcha, “pudimos comprobar cómo el cliente sí percibía claramente que se encontraba en un ambiente más agradable. Obviamente, un aficionado al golf acude a la cancha haga frío o calor, pero no hay duda de que agradece este sistema, que le permite, de cuando en cuando, en los periodos de descanso, acercarse a la pared para recuperar el calor corporal”.

 

… Y veranos más “fresquitos”


En efecto, de igual manera que podemos proporcionar sistemas de calefacción en espacios abiertos, también podemos refrigerarlos cuando el calor del verano aprieta. Los avances en este terreno han dado lugar a sistemas de acondicionamiento de exteriores realmente útiles y efectivos.


En este sentido, la industria del sector ha dado con los llamados sistemas de nebulización de alta presión que son capaces de refrescar ambientes abiertos con un coste energético relativamente bajo.

 La nebulización de alta presión es una tecnología que se basa en la micronización de líquido en el ambiente en forma de micro-partículas. En otras palabras, se trata de dispersar en el ambiente, pero de tal modo que refresca sin mojar.

 

 

 

Este sistema no sólo refresca el ambiente, sino que proporciona un aire más limpio y natural, exento de polvo o malos olores. Este sistema conoce dos versiones: la nebulización por cortina de agua y por ventiladores. El primero está pensado para acondicionar de forma permanente zonas concretas; el segundo permite la movilidad y su ubicación en diferentes lugares en función de las necesidades.


La nebulización es de fácil instalación, pese a lo que pueda parecer. Requiere una serie de tuberías flexibles y boquillas con adaptador, así como unas bombas que incorporan válvula de descargas de presión eléctrica. Su funcionamiento es sencillo, ya que consiste en la expulsión de agua a través de las boquillas, que se instalan estratégicamente, alineadas, para formar una cortina de agua. El consumo es también bajo, tanto de electricidad como de agua, ya que cada boquilla de 0,2 mm emplea 2,6 litros de agua a la hora. Este dispositivo es capaz de que hacer descender la sensación térmica hasta en doce grados.


El sistema está pensado para funcionar con un temporizador, de forma que se pone en marcha a intervalos para refrescar el ambiente.  Un mecanismo más avanzado incorpora una sonda de humedad y temperatura que activa por sí solo el funcionamiento del sistema cuando detecta que la temperatura ambiente ha superado un determinado nivel (el que nosotros mismos programemos).


Nuevamente, este sistema, como los de calefacción, nos permiten optimizar el uso de ciertas instalaciones. Los clientes estarán sin duda muy agradecidos de poder pegar unas bolas en la cancha de prácticas sin sufrir el rigor del calor, o de sentarse en la terraza de la cafetería del club en medio de una temperatura refrescante, o de asistir a un partido de pádel protegidos de las altas temperaturas…
No es precisamente un sistema novedoso, ya que lleva en funcionamiento desde hace años e incluso algunas administraciones locales lo emplean para acondicionar en verano paseos y zonas comerciales o turísticas. “Aunque se basa en la dispersión de agua en el ambiente –precisa Bernal–, es un agua que no moja” y que refresca notablemente el ambiente.


Su instalación, relativamente sencilla,  se adapta perfectamente a la superficie que deseemos acondicionar, ya que las empresas especializadas proveen tanto la climatización de una superficie muy pequeña (que requiera por ejemplo, sólo 3 ó 4 boquillas) como de una amplia extensión (hasta 500 boquillas). En el caso de Ramarpul, “nosotros ofrecemos también la posibilidad de unas lecciones básicas de formación del cliente para que éste pueda obtener la máxima rentabilidad de la instalación”, como explica Bernal.


 Se puede solicitar la instalación de un sistema adaptado a las características  del lugar en el que deseamos ubicarlo o también comprar un kit e instalarlos nosotros mismos. “Es más fácil de lo que parece –asegura Luis Zarzuela, director de PrimeTech-. Un kit completo que incluye cuadro eléctrico puede costar unos 2.800 euros”. Este kit sería más que suficiente para abastecer, por ejemplo,  una cancha de prácticas de 4 metros de profundidad y 60 metros de largo. “Cualquier personal de mantenimiento familiarizado con sistemas de riego puede encargarse de instalarlo, si el cliente adquiere únicamente el kit”, explica Zarzuela.

Para esta misma superficie, el consumo medio de agua estaría en torno a un coste de 1 euro a la hora. Respecto al consumo de electricidad, sólo tenemos que hacer cuentas: esta misma instalación consume una potencia de 500 watios.


Hay que decir que se trata de un sistema totalmente inocuo. De entrada, se supone que el agua que se infiltra en el sistema es agua corriente, agua clorada. Si no fuera así, sólo deberíamos “incorporar un esterilizador ultravioleta para evitar la contaminación”, precisa Zarzuela.


En definitiva, tanto los sistemas de calefacción como de nebulización requieren de una instalación relativamente sencilla y que puede llevar a cabo cualquiera de las muchas empresas que hoy día comercializan este servicio en España o incluso nuestro personal. Con ellos conseguimos romper el carácter estacional de algunos servicios comunes en cualquier club, como la terraza de la cafetería, la cancha de prácticas, las pistas de tenis y pádel…

Y, finalmente, según los datos recabados en algunas de las empresas del sector, el mantenimiento no va a suponernos un quebradero de cabeza y el consumo energético…; bueno, en este punto, cada gerente deberá hacer sus cuentas, aunque éste es un gasto sujeto a muy pocas variables; la primera de ellas, el espacio que queremos acondicionar y, a continuación, el consumo de agua (en los sistemas de nebulización) y, en ambos casos, la evolución de las tarifas de las compañías eléctricas.



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