Viernes 20 de Abril de 2018
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Animación infantil en el club

 Cada vez es más frecuente que los socios adultos del club compartan su tiempo libre del fin de semana con sus hijos más pequeños, jugando al tenis, al golf, haciendo uso de las instalaciones del club… pero si llega un animador profesional y se ofrece a llevarse a todos los niños a pasar una hora jugando a los dardos y luego a un taller de postales navideñas, ¿quién rechazaría ese ofrecimiento?

 

 

La posibilidad de que los socios más mayores y los más pequeños disfruten al máximo de las instalaciones del club pasa muchas veces por contar con un servicio de animación infantil. Este tipo de servicio se aplica desde hace algunos años en muchos clubes, como complemento a la tradicional zona infantil, y con la finalidad de organizarles actividades colectivas que les ayuden a olvidarse de sus padres. “Muchas veces los niños acuden al club sólo a recibir una clase en una de las escuelas deportivas, con una duración de una hora. Después, hay casos en los que no realizan ya ninguna actividad, mientras que sus padres se encuentran jugando un recorrido de 9 o 18 hoyos. Esto, además, ocasiona muchas veces problemas cuando los niños se aburren y deambulan por el club”, explica José Carlos Francisco Baeza, de la empresa Trial Golf, que desarrolla actividades de este tipo desde hace diez años.

 Pero las ventajas no son sólo para los padres; sino también para el club y para el propio niño. De cara al club, se educa a los niños en la convivencia y en el uso adecuado y respetuoso de las instalaciones; además de tenerles controlados y evitar, así, posibles accidentes o incluso quejas de socios adultos. Por otro lado, se crea en los pequeños un sentimiento de adherencia hacia el club y, no lo olvidemos, ellos son los usuarios del mañana. “Es también una forma de atraer a los socios más pequeños al club. Si son los niños los que quieren acudir, porque se divierten, los padres se sienten satisfechos: el niño ya no acude porque los padres se lo pidan sino porque él mismo quiere. Así, el servicio de animación se convierte en un reclamo para la familia. Además, fomenta el ocio familiar, integrando en el seno del club actividades lúdicas que pueden compartir padres e hijos. Para el niño es una forma de socializarse y de establecer relaciones con otros niños de su mismo club y de aprender y divertirse de forma sana”.

 

La empresa adecuada

Si estos argumentos, y con otros que, seguramente, ya se le habrán ocurrido a más de un gerente, empezamos a pensar en la conveniencia de establecer un servicio de este estilo en nuestro club, llega la hora de ponerse manos a la obra. Lo primero es encontrar una empresa que ofrezca una serie de garantías y objetivos:


  • Garantizar la seguridad. Para ello deberá contar con un seguro, con personal propio cualificado y con formación específica, y debe trabajar con materiales homologados.
  • Integrarse en el club. Aunque sus trabajadores, no sean personal del club sí deben dar esa imagen. “Un ejemplo puede hacernos entender qué queremos decir con esto”, explica, “si en un call-center externalizado nos atiende una persona desinformada y grosera, esa será nuestra impresión sobre la empresa que ha contratado ese call-center. En este caso, es igual”.
  • Interactuar con todos los miembros del club. La empresa de animación tiene dos clientes: la Dirección del club y el socio. Se debe conseguir que confluyan los intereses de ambos.
  • Ofrecer calidad, entendiendo ésta en base al estándar de cada club: hay que conocer ese estándar y superarlo.
  • Adaptarse a la instalación, haciendo acorde a ésta sus programas y actividades, y sacando el máximo partido de las limitaciones que tiene cada club.
  • Asesorar a la Dirección del club; formar un equipo con el gerente e involucrarle en la fijación de objetivos (actividades) y en plasmar los medios adecuados (instalaciones, material necesario).
  • Debe ser una empresa dinámica y creativa, que se adecue a la demanda cambiante de los socios y también a los cambios que experimente la estructura, la organización y las instalaciones del club. “Hay que ir por delante de las necesidades de la dirección”, añade José Carlos, “generando propuestas de nuevas actividades y modificaciones en las que se hacían hasta ahora, antes incluso de que nos lo soliciten. Las actividades deben renovarse continuamente, para estimular a los niños y evitar la monotonía”.
  • Proveer de todos los recursos materiales y humanos. La empresa de animación es la experta en este tema, y debe ser capaz de liberar de preocupaciones al club.
  • Contar con personal capacitado para cumplir con su objetivo. Los técnicos deben ser profesionales del ocio, jóvenes, responsables, extrovertidos e inquietos y han de tener un trato exquisito. Deben ser deportistas y tener hábitos de vida saludable, ya que deben convertirse en modelo para los niños. También los directores deben ser expertos en el sector del ocio y el deporte, para facilitar a la gerencia del club la propuesta y la aplicación de soluciones.

 

Qué debe aportar el club

 Con independencia de la empresa que desarrolla el servicio de animación, para los socios la organización corre a cargo del club y de su gerente. Es a él a quien le van a transmitir los socios sus inquietudes y su opinión sobre el servicio, lo cual implica la necesidad de una comunicación muy fluida con la empresa de animación.

En el sentido opuesto los animadores necesitarán que el club divulgue con profusión las actividades que van a tener lugar; debe facilitar la difusión y publicidad de las actividades a través de los medios de comunicación habituales con sus socios: cartas, e-mail, revista, página web... y debe facilitar el uso de las instalaciones y mantenerlas a los niveles de calidad que establezca la propia filosofía del club.
Para anticipar las situaciones delicadas y tranquilizar a los padres es bueno, además, que el club cuente con un médico y, si no es posible, con un ATS, para atender los problemas de salud que pudieran surgir y las curas que son un riesgo cierto cuando juegan los niños. En algunos casos puede llegar a ser necesaria la presencia de un guarda de seguridad, dependiendo, sobre todo, del entorno y  la ubicación de la instalación infantil.

En cuanto a la responsabilidad legal de la actividad de animación, conviene estar seguro de que el club asume sólo la derivadas del estado de conservación y de la normativa de uso de sus instalaciones, así como las referentes a la legislación que le afecte (socorristas en función de la lámina de agua, personal médico, etc.). La empresa de ocio, por su parte, debe asumir las responsabilidades derivadas de las actividades, materiales empleados y desarrollo de la actividad, incluidas posibles negligencias, mediante su seguro de responsabilidad civil.

 

Las actividades más adecuadas

  Las actividades que se ofrecen en un servicio de este estilo tienen que ser, en su mayoría, de animación deportiva y educativa. “Sobre todo porque tratamos de integrarlas en un club deportivo –explica Jose Carlos-. No somos una guardería. Enseñamos a los niños actividades y les educamos mediante un programa variado y cambiante, que se adapte a las edades y a las preferencias de los niños. Habitualmente trabajamos con una horquilla de edades que incluye a niños y niñas entre 4 y 14 años.

 "Nosotros estructuramos las actividades en cuatro bloques: el primero de ellos es puramente deportivo. Se les enseña el material y reglamento de diferentes deportes (hockey, béisbol, bádminton, lacrosse, voleibol, fútbol, ciclismo, etcétera). El segundo bloque está integrado por diferentes talleres de papiroflexia, modelado, dibujo, globoflexia, teatro, cine forum, etcétera. El tercer grupo lo constituyen diferentes tipos de juegos y el cuarto, actividades de naturaleza, como tiro con arco, construcciones de fortuna, talleres medioambientales, orientación...”
La duración, los días en que se realice la actividad... deben establecerse en función de los requerimientos de cada club. Por lo general se realizan los fines de semana y días festivos.
Otro factor a tener en cuenta a la hora de planificar las actividades es el calendario. Es recomendable aprovechar las fechas señaladas para desarrollar actividades en las que se participe toda la familia (halloween, carnaval, Navidad, día del padre o de la madre, día del club...).

“En verano se pueden aprovechar las vacaciones escolares para ofrecer una actividad de campamento –explica Jose Carlos Francisco-, en la que la animación funciona durante la semana, cuando los padres trabajan y los niños han terminado sus clases. Hay fechas en las que existe una especial demanda, como la última semana de junio, el mes de julio y la primera semana de septiembre”.

Esta actividad en los días laborables aporta además un impulso económico y de actividad a las escuelas deportivas infantiles del club y al servicio de restauración, que vale la pena aprovechar. Además, como los días de diario no suele haber mucha gente mayor en el club, podemos aceptar en la actividad de campamento a primos o amigos de los niños socios. Si les hacemos pagar un precio un poco más elevado justificarán la celebración del campamento y harán más entretenidas las actividades por haber en ellas más niños.
Aparte de las actividades organizadas en las instalaciones del club, en algunos casos se demandan otras fuera de las mismas, como viajes de esquí, excursiones en bicicleta... “Esto es especialmente importante a partir de los 12 años, cuando el niño empieza a tener otras inquietudes y a demandar otras actividades”. Atención en esos casos a la responsabilidad del club y de la empresa de animación si sufriera un accidente alguno de los niños.

 

¿Es rentable?

 El precio de un servicio de animación de este estilo varía sensiblemente en función de características como el número de niños que acude, el número de horas de aplicación, el material necesario (que varía en función de las instalaciones disponibles) y el número de días a la semana que se ofrece. Por eso resulta muy complicado estimar un coste aproximado o un coste medio.

Es más interesante plantear los beneficios sociales que aporta, y que pueden suponer una rentabilidad indirecta para otros objetivos del club: la educación en el uso de las instalaciones, la adquisición por parte de los niños de hábitos de vida saludables y del interés por el deporte (lo que beneficia a las escuelas deportivas del club y al uso de las instalaciones), la mayor demanda de asistir al club por parte de toda la familia (a comer, a jugar al golf...), la fidelización de los futuros clientes y el control de los niños mientras están en el club.
En este sentido cada club puede ser radicalmente distinto de los demás, y cuanto más variada sea la experiencia de la empresa de animación, mejor entenderán las necesidades de cada no y más ideas aportarán. “Uno de los puntos fuertes de nuestra empresa es, en primer lugar, la personalización de los servicios. Cada club necesita un servicio concreto y al mismo tiempo amoldable a la demanda de sus socios. Nuestro interés es que el niño pida a sus padres venir con nosotros, y no que le dejen en la zona infantil por necesidad. Si logramos eso es mucho más fácil tener controlados a los niños, y también que el gerente del club esté contento con nuestro servicio.”.


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Para aclarar más dudas poneos en contacto con Jose Carlos Francisco Baeza, a través de la dirección de correo electrónico Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


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