Viernes 20 de Abril de 2018
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Pautas esenciales en la gestión de la zona infantil

POR DANIEL ASÍS

 Como ocurre con cualquier proyecto, también en este caso es necesario responderse a dos preguntas esenciales a la hora de planificar y desarrollar las actividades de una Zona Infantil en nuestro club. De la respuesta a esas dos preguntas dependerá la filosofía de funcionamiento y, con ello, las decisiones que se adopten, los propuestas que se establezcan, y las soluciones que ofrezcamos a los socios. Las dos preguntas son ¿Por qué? y ¿Para qué?

 

 

En mi experiencia yo las habría respondido de la siguiente manera:


¿Por qué?: Porque los socios y usuarios más pequeños del club tienen necesidades de ocio diferentes a las de los mayores.

¿Para qué?: Para que los padres puedan disfrutar mejor de su tiempo libre, ya sea utilizando otras instalaciones del club o compartiendo su tiempo con los niños en un entorno más acogedor para estos últimos.


Juntas, las dos respuestas configuran la misión y el objetivo del que debe empaparse el club respecto a la Zona Infantil. Insisto en que el Comité o la Junta de cada club puede contestarse en otros términos, y éstos determinarán la estrategia a desarrollar en su caso. Si, por ejemplo, un club considera que los padres no deben permanecer en la zona infantil, eso cambiará drásticamente muchas decisiones a adoptar.


Lo que sí es importante entender es la peculiaridad que se genera en esta zona del club en la que el trabajo en equipo es más importante que en ninguna otra. Sólo así se puede extraer lo mejor de los tres tipos de relaciones que se van a establecer necesariamente: entre los socios, entre los empleados y entre los socios y empleados, teniendo en cuenta la circunstancia de que unos y otros van a abarcar un abanico de edades muy amplio.


En nuestra opinión la Zona Infantil tendrá más éxito cuanto más permita la convivencia familiar, y así se contempla en este análisis.
Con esta misión en la mente repasemos las características más destacadas de la Zona Infantil del club. Para evitar asimilar el orden en el que las vamos exponiendo al rango en importancia de cada una de ellas, las estudiaremos por orden alfabético.

Amenidades

 Además de las actividades más típicas para entretener a los niños, será importante compensar aquellas limitaciones que suele suponer la creación de una Zona Infantil, en especial cuando se hace para que los niños “no molesten” en la zona de los mayores. Como norma general se debe intentar que dispongan de las mismas facilidades que en la zona de adultos, y si esto no resulta posible, entonces se deberán fijar horarios especiales para que los niños utilicen, por ejemplo, las pistas de tenis o la cancha de prácticas de golf.


Entre las actividades de entretenimiento más aplaudidas suele estar el armario de juegos de mesa, mesa de ping-pong y de billar, columpios, una pista polideportiva que sirva para fútbol, baloncesto y todo tipo de juegos, y un horario que facilite a todos la posibilidad de hacer el mejor uso de esa zona.


La sala de televisión debería ser más importante para los padres que para los niños. Podrían así ver sus programas deportivos preferidos mientras los niños juegan al aire libre o se educan con juegos de mesa, pero la incorporación de un DVD puede propiciar sesiones de cine muy entretenidas los días de mal tiempo.


Cuanta más variedad en las actividades, más ganas tendrán los socios pequeños de pasar el fin de semana en la Zona Infantil del club. Los juegos y competiciones de padres e hijos son una garantía de éxito, no sólo de ámbito deportivo, sino de juegos manuales, o de adivinanzas, o haciendo disfraces.


Una amenidad muy importante es el campamento de verano y de cualquier otra época en que los niños no tengan colegio. La zona ofrece una oportunidad excelente para reunir a los socios más pequeños y desarrollar actividades educativas y deportivas en un ambiente sano y seguro.  Los programas de animación deberá aprobarlos siempre antes la dirección del club.

Comidas

 La clave del éxito del restaurante está en no competir con los lugares preferidos de los niños, léase Burker King, McDonalds o la cadena de pizzerías local. Al contrario, cuanto más se asemeje la comida a la que más les gusta más posibilidades hay de que los socios más pequeños quieran quedarse a comer en el club.

 

Está en nuestra mano la oportunidad de, primero, tranquilizar a los padres sobre la calidad de los productos con que se elaboran esos platos y, segundo, darles a ellos una alternativa también saludable y económica.


Los platos elaborados se pueden vender más caros y dejan mayor margen económico, pero suelen quedarse en la cocina porque incluso los padres van a la Zona Infantil a sentirse niños, y la mayoría escogerá platos sofisticados cuando salga a cenar con su pareja y amigos.


En general la rentabilidad de la cafetería/restaurante va a ser mala en la zona infantil, y se debe compensar en los complementos a la comida: las bebidas, las chuches, la merienda y los helados; todo ello productos industriales que no requieren preparación y que dejan bastante margen.


Es preferible que la cubertería, los platos y los vasos sean de plástico, por seguridad y por comodidad en el servicio.
Aunque el Comité o la Junta del club lo aprueben no vamos a recomendar que haya bebidas alcohólicas para los mayores, excepto el tradicional vino (de calidad razonable) y cerveza. Y siempre cuidar mucho el último detalle que pedirán los adultos: un buen café.

Comunicación

 Todo el esfuerzo de planificación, preparación y coordinación de las actividades para la Zona Infantil se destruye si no vienen los niños. La comunicación es esencial en todas las áreas del club, pero especialmente en ésta donde vamos a organizar actividades muy variadas y que tal vez no se vuelvan a repetir.


Se deben utilizar carteles llamativos, repartir tarjetas de recuerdo, exigir que todo el personal anticipe a los niños las fiestas, concursos y otras acciones que se van a desarrollar en las próximas dos semanas.


Se debe mantener un calendario en una pizarra Vileda muy grande que los propios niños pueden rellenar como una actividad más, y que les servirá para prever los eventos en los que pueden participar ese mes.


No descartéis la oportunidad de que los niños colaboren con sus dibujos, sus fotos o incluso tecleando ellos mismos los anuncios que diseñéis para los boletines online o la página web del club.


Y cuando el evento haya terminado no olvidéis colgar en la parte privada de la web muchas fotografías que servirán tanto para recordar a los asistentes lo bien que lo pasaron como para animar a quienes no vinieron a que participen en la próxima fiesta.

Edades

 

Aunque depende de la costumbre de cada club, lo habitual es que la Zona Infantil esté dedicada a los niños menores de 14 años. Esto significa que se pueden reunir muchos niños de muchas edades, aficiones y necesidades diferentes. Cada edad implica una responsabilidad, y dependerá del club el asumirla o no.

 

 

Una Zona Infantil bien preparada deberá tener un cuarto de siesta, tranquilo y en penumbra; cambiadores de pañales, tronas y taburetes para la comida, Microondas que puedan utilizar los padres para calentar comida y biberones.


Algunos clubes contratarán incluso personal especial para dar de comer a los niños y vigilarles, desligando de esa responsabilidad a sus padres. Los niños de más edad requieren instalaciones más grandes (piscinas, canastas más altas…) y horarios especiales para juegos más agresivos en los que no deben mezclarse los pequeños (fútbol, baloncesto, etcétera).

Escuelas

 Las escuelas deportivas son un elemento imprescindible en la Zona Infantil. Sirven para tener a los niños ocupados y atendidos por personas profesionales, y proporcionar un momento de relajación a los padres.


La selección de los profesores es muy importante. Aunque sean autónomos no debe relajarse la responsabilidad del club respecto al servicio que ofrecen, y se les debe pedir una participación muy activa no sólo en las clases sino en lo que los socios esperan respecto a la actividad deportiva que enseñan.

 

 

Los profesores deben colaborar alertando a la dirección del club sobre las carencias y defectos que noten en las instalaciones. También conviene que organicen competiciones relacionadas con su actividad deportiva o que ellos mismos capitaneen a los posibles equipos que desarrolle el club.


Siempre existe la posibilidad de desarrollar escuelas de otras actividades ajenas, en principio, a la actividad principal del club (inglés, informática, baile…) pero tienen mucha más razón de ser aquellas actividades que habitualmente practican los niños y mayores en el club.

Fechas Especiales

 Son la gran oportunidad de relanzar la actividad en la Zona Infantil. Si los pasteleros las aprovechan para inundar los escaparates con bollería típica (huesos de santo, roscones, torrijas…), ¿por qué dejar pasar nosotros la oportunidad?

 

 

Cuanto más llena esté la Zona Infantil, mejor. Y si no hay una fecha especial, invéntala. Celebra una fiesta por el fin del verano, y otra por el fin del invierno, y otra por la primera nevada. Organiza un concurso de disfraces en Carnaval y otro de vaciar calabazas por Halloween; trae a un paje de los Reyes Magos; haz una fiesta de apertura de la piscina; ofrece palomitas recién salidas de la palomitera; contrata magos o expertos en maquillaje de fiesta y tatuajes de broma.


Y no se te olvide abrir el evento a TODA la familia: incluso, si tienes especio suficiente, para aquellos que no sean socios. Tal vez una semana más tarde decidan serlo.

Horarios

 

Es un tema en el que siempre te equivocarás pero, como hay que tener establecido uno, sugerimos el siguiente: No abrir nunca antes de la hora razonable a la que puede venir un niño desayunado (es decir, las 10 de la mañana), y cierra una hora después de la puesta de sol. El horario va a condicionar el coste del personal, de modo que lo realmente útil es tener un horario de verano y un horario de invierno (aprovechando las fechas oficiales del cambio de hora), bastante estables.

 

 

A pesar de eso la afluencia será, probablemente, bastante desigual dependiendo de los días festivos, de los “puentes” y, cómo no, del clima. Una forma de combatir la marcha temprana de los socios al cine, en especial en invierno, es organizar meriendas-cena que resuelvan a los padres la necesidad de preparar comida en casa.

Instalaciones

Los niños notan en seguida si las instalaciones están pensadas para ellos o sólo para salir del paso. Su respuesta es muy sencilla: dejan de usarlas, dicen que se aburren y piden constantemente la atención de sus padres, y terminan por no querer volver.
No olvidemos que si el club es de socios, entonces los niños tienen los mismos derechos que los adultos a disponer de instalaciones adecuadas y de calidad, aunque estén en una zona separada. Si el club no es de socios, el problema es mayor, porque los niños pedirán a sus padres ir a las instalaciones que más les gustan, incluso fuera del club.


Debemos atender las necesidades de los grandes, de los pequeños y de los más pequeños. A veces se olvida instalar urinarios pequeños y bajitos, o sillas y mesas que no haga falta escalar.


Debe haber suficientes piscinas para todos, sin descartar una zona reservada de tumbonas para los padres. También deberá haber prensa diaria (si la hay en el chalet social principal), y la posibilidad de ver acontecimientos deportivos relevantes en Canal +, por ejemplo, aunque sea de pago.


A la mayoría de los padres no les gustará que haya máquinas de videojuegos para los niños, pero no descartéis máquinas recreativas de baloncesto o de hockey, que requieran alguna habilidad no relacionada con la pantalla de ordenador. En especial para los días de lluvia.

Mantenimiento y limpieza

Si hay un sitio que una madre no tolera que esté sucio es aquel donde juegan sus hijos. Lo mismo se puede decir de los desconchones de las paredes, de los enchufes mal colocados o de los desagües atascados o las papeleras rebosantes desde el día anterior.


En la misma proporción los padres agradecerán y elogiarán cualquier esfuerzo que se haga por mantener la limpieza y el orden.
Se puede caer en la tentación de pensar en el coste que supondrá duplicar el servicio de limpieza para que actúe dos veces al día, pero la solución está más en una transmisión eficaz de los fallos y carencias al servicio de mantenimiento, y en que todos los empleados participen en estas tareas.

Personal

Como en toda actividad de servicios, lo más caro es el personal que la desarrolla. La Zona Infantil de nuestro club no es una excepción. Pero, al tratarse de la atención a los hijos de nuestros socios, debemos ser muy escrupulosos. Al mismo tiempo hay que anticipar que siempre habrá algún niño descontento con una actividad concreta, con el resultado de un juego o con la regañina de un profesor. No es conveniente descartar a una persona de confianza en una situación así, pero hay que tratar todos los temas con cuidado y exigir a nuestros empleados la máxima profesionalidad. Esto incluye extremar la comunicación con los padres, y mantener informado de cualquier incidente a la dirección del club.


La Zona Infantil va a necesitar, como mínim, una persona responsable que atienda a los socios y a los niños, y que coordine las actividades. Dependiendo de la naturaleza de éstas y de la cantidad de niños que utilicen la zona, podemos necesitar personal de cafetería y cocina, animadores, profesores de actividades deportivas y de ocio, socorristas, ATS y, si la zona está separada del club principal y tiene acceso directo desde la calle, un control de acceso.


En el momento de la contratación hay que revisar bien todas las referencias de los candidatos, asegurarnos de que cuentan con la cualificación requerida y de que, si se trata de una empresa de servicios, tiene en orden las licencias, los seguros y los contratos con sus empleados.


Para determinadas actividades, como el servicio de animación o el control de acceso, suele ser mejor recurrir a empresas que tengan capacidad de sustitución de los animadores que puedan causar baja por cualquier motivo. Las hojas de sugerencias son una gran ayuda para la dirección, pero sólo si son atendidas y respondidas de forma dinámica. Si no, crearán una impresión muy pobre.

Riesgos

Pocas cosas resultan tan aparatosas como un niño que se ha hecho una herida jugando. Y si el corte es en la cara (que tiende a sangrar mucho más) peor, y la culpa la tiene el club (es decir, el gerente). No es broma; en la zona Infantil toda previsión de riesgos es poca. Es conveniente tener un listado completo de las situaciones de riesgo que se pueden producir y revisarlas periódicamente: desde señalar peldaños, sujetar puertas abatibles, evitar juguetes con piezas pequeñas…: todo lo que dice la Guía de Padres Primerizos, más la Guardia Civil y la compañía de seguros.


Se debe disponer de un botiquín muy completo y, si es posible, de la presencia de un ATS que, por suerte, va a pasar el 90 por ciento de su tiempo cruzado de brazos.

Hay que tener cuidado con las alergias (polen, cacahuetes…) y con las picaduras; con los golpes de calor y con los cortes de digestión. Evitad la posibilidad de que un niño pueda entrar distraídamente en la cocina, o de que meta los dedos en un enchufe mal encastrado, o de que jueguen a guerras con las bolas de billar.


El jardín puede ser otra fuente de problemas si hay ortigas o plantas de espinas, chopos con ramas secas o raíces protuberantes. Atención también a las vallas con alambres oxidados o mal rematados. Y no dudéis en llamar a la persona que os asesora en temas de seguros. Ellos serían quienes pagarían al final una reclamación sobre vuestra póliza, por lo cual sabrán ver detalles que a vosotros se os escapen.


Si el club tiene una obligación es la de proporcionar a sus socios un entorno sano y seguro, en línea también con la párrafo siguiente.

Seguridad y Vigilancia

En condiciones normales, cuando el acceso a la Zona Infantil se encuentra dentro del recinto del club, la vigilancia no debería llegar más allá de asegurarnos que un niño no salga por la puerta sin que nos demos cuenta. Pero si el acceso es por un vía pública hablamos de un caso diferente. Sin afán de ser alarmistas una puerta en la calle es una vía de acceso a cualquiera, y debemos evitar que eso se produzca. No debemos permitir el acceso a nadie que no sea socio o empleado, y que lo acredite fehacientemente.

No debemos permitir que el niño se marche con quien no conocemos. Si es necesario pediremos a los padres de los niños que hagan una relación de las personas que pueden venir a recogerles.


Tendremos siempre a mano una listado de teléfonos de interés, por si hay que llamar a los guardas de seguridad de la urbanización, a la policía o a los servicios médicos de urgencias.

 


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