Lunes 22 de Octubre de 2018
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Riesgo de incendio en el cuarto de baterías; una amenaza peligrosa y real

 

Seguro que su club ofrece servicios de alquiler de carros eléctricos, para facilitar la vida de sus jugadores a la hora de salir a jugar al campo. Incluso puede que este ofreciendo servicios de gestión de los carritos eléctricos propios de sus socios, como valor añadido, de forma que usted pueda proporcionar la mayor comodidad a sus clientes, pues así permite que estos se desentiendan de la incomodidad de transportar y cargar ellos mismos sus baterías.

Cualquier jugador que use habitualmente un carrito eléctrico es consciente de lo que un servicio así le aporta.

 

Ofrecer una gran comodidad como esta, sin embargo, conlleva una importante responsabilidad. ¿Por qué? Las baterías son elementos que necesitan entrar en contacto con una red eléctrica para recargarse, que consumen una importante cantidad de energía, que fácilmente pueden generar un cortocircuito o sobrecarga, y que están fabricados con materiales altamente inflamables. En otras palabras, esas pequeñas “cajas” que tan inofensivas pueden parecer a simple vista, son muchas veces la causa de desgraciados sucesos, como en reiteradas ocasiones se ha podido constatar, pudiendo originar importantes daños en su club si no se gestionan de forma adecuada; un aspecto fundamental que con frecuencia nos es valorado en su justa medida hasta que tiene lugar el primer siniestro.

Gestionar adecuadamente  un grupo de baterías empieza por adecuar un espacio habitable para ellas. La mejor solución consiste en disponer de un espacio diferenciado, un cuarto independiente de baterías, con las medidas y soluciones de seguridad pertinentes para prevenir cualquier incidente no deseado. De esta forma, usted puede establecer un doble cerco de seguridad en torno a ellas. Por una parte acondiciona una estancia con las soluciones más convenientes para prevenir y evitar los riesgos característicos de estos elementos, y por otra, acota cualquier tipo de problema que pueda tener a ese espacio, evitando que un incendio originado en el cuarto de baterías se propague más allá de éste.

¿Cuántas baterías debe cargar? ¿De cuántas tomas de corriente independientes dispone? ¿Qué número de regletas pretende utilizar y cuantas baterías piensa conectar en cada una de ellas? Disponer de un cuadro eléctrico bien preparado para soportar la carga que supone la conexión simultánea de un grupo de baterías a la red sería el segundo escalón en lo que se refiere a medidas de prevención.

A partir de este momento entraríamos en el ámbito de las medidas de detección, porque cuando el incendio ya se ha originado, usted debe ser todavía capaz de resolver el problema, sin que cause apenas desperfectos en sus instalaciones y menos aún en  activos que sus socios le han confiado. Detectores, alarmas y localización de las mismas, en este caso en el cuarto de baterías, hacen posible una respuesta inmediata orientada a evitar males mayores.

Y la respuesta más inmediata se consigue disponiendo del tercer nivel de medidas, aquellas de extinción, que desde Telefónica Ingeniería de Seguridad hemos ideado pensando no sólo en acabar con el fuego, sino como una serie de soluciones destinadas a proteger y evitar el deterioro de sus activos e instalaciones.

Por eso el cuarto de baterías dispone de un cierre automático y hermético en caso de detención de incendio, y por eso el sistema de extinción funciona con gas en lugar de con otro tipo de fluido. Porque la puerta del cuarto, preparada para aguantar las elevadísimas temperaturas,  debe cerrarse y aislar el fuego evitando su propagación, al igual que debe suceder con las demás entradas de aire de la sala. Y porque de nada vale extinguir el fuego con otro elemento que igualmente dañe sus activos, como puede ser el agua.

Prevención, detección y extinción. Todos los riesgos cubiertos con una única solución. La adecuada compartimentación es la base para limitar los riesgos. Incorporar medidas efectivas y proporcionales de detección y extinción es la forma inteligente y operativa de reducir al máximo la exposición al siniestro. Un coste ínfimo comparado con la tranquilidad de la que disfrutará, más aún si posteriormente a su implantación se renegocia la póliza de su seguro.

Otro ámbito relacionado es la propagación del fuego por el cuarto de palos,  del que hablaremos en nuestro próximo artículo, con la destrucción del material que este alberga, hasta la extensión del incendio a toda la casa club, con un coste indefinido, y siempre pensando en la minimización de la exposición al riesgo y en la adopción de las medidas más oportunas y razonables para reaccionar eficazmente en caso de requerirlo.


Porque un club seguro es un club con más valor.

Jesús Arruza
Gerente de desarrollo Estratégico y Marketing
Telefónica Ingeniería de Seguridad


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