Jueves 16 de Agosto de 2018
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Seguridad en el cuarto de palos, un valor diferencial

 

cuartopalos1Teniendo en cuenta la confianza que depositan los socios en su club a la hora de guardar y cuidar su equipamiento deportivo, podríamos señalar algunas similitudes existentes entre un club de golf y una entidad bancaria, más de las que podrían intuirse en un primer momento.

En ambos lugares depositamos activos por valores económicos importantes, con la intención de poder disponer de ellos con comodidad, y bajo la tranquilidad de que se encuentran en un lugar seguro. Una sola bolsa de palos puede contener material valorado en varios miles de euros, material muy exclusivo y apetecible y que sin embargo resulta casi imposible de identificar en caso de sustracción, por lo que su recuperación resulta prácticamente inviable. Una madera puede cambiar de una bolsa a la de al lado en segundos e inmediatamente pertenecer a esta última sin discusión.

 

 

El club se hace responsable de cuidar los palos de su socio y de garantizar la libre disposición de estos por parte su dueño cuando éste los requiera, favoreciendo así los intereses del propio club porque esta comodidad que ofrece aumenta las posibilidades de que sus clientes utilicen el campo. Sin embargo, ¿qué imagen daría un club si le devuelve a un socio una  bolsa de palos incompleta o deteriorada? ¿Cómo respondería ante un robo masivo de bolsas? ¿Qué repercusiones económicas tendrían a corto y a largo plazo este tipo de sucesos?

Su banco de palos a menudo se encuentra carente de las oportunas medidas que garanticen su seguridad. Existen dos riesgos fundamentales a los que se ven expuestas las bolsas de sus socios: deterioros y robos. La probabilidad y consecuencias de los primeros aumentan exponencialmente si usted dispone de un cuarto mixto, compartido entre bolsas y baterías, sin una estancia debidamente adecuada y compartimentada para estas últimas dada su especial vulnerabilidad frente a incendios. En tal caso, adoptar las medidas que comentamos en nuestro anterior articulo, sobre peligros y riesgos en el cuarto de baterías, se antoja fundamental.

El mayor riesgo al que se enfrenta un cuarto de palos son los robos de material deportivo, que pueden tener una doble naturaleza, según se realicen desde fuera o dentro del propio club. Los primeros son robos a gran escala que se suelen cometer por la noche, durante aquellas horas en las que el cuarto se encuentra fuera de servicio, con el personal encargado fuera del horario laboral. Los segundos, sin embargo, son pequeñas sustracciones que se realizan a pleno día y aprovechándose de la posibilidad de acceso al cuarto por parte de personas que se mueven por el club sin levantar sospecha alguna, como son socios, empleados, etc.

Por ello, el primer paso es conocer la operativa establecida alrededor del cuarto de palos, qué medidas de seguridad existen en cuanto a la entrada y/o quien tiene acceso a él; si existe un personal exclusivo autorizado o si por el contrario los socios entran y salen del cuarto con total libertad.

El nivel más alto de seguridad pasaría por equipar el acceso del cuarto con un control que gestione los accesos a la sala, colocar videocámaras y sensores de cierre magnético y de rotura, en puertas y ventanas, respectivamente, sin olvidar detectores volumétricos y de incendios, que alerten de cualquier situación anómala; en definitiva, un cuarto de palos totalmente blindado, aunque con un alto coste.

Sin embargo, usted también puede elegir invertir en seguridad para el cuarto de palos de forma modesta con grandes resultados. Una solución básica e inteligente, muy moderada en coste y con la que podría minimizar sus riesgos, pasaría por colocar una cámara de vídeo en el punto de acceso al cuarto de palos, conectada a un grabador, de forma que pueda revisar el vídeo asociado en caso de alguna incidencia.

Conviene valorar que varios de estos elementos de seguridad no son susceptibles sólo de utilización exclusiva en el cuarto de palos, sino que le permitirán convertir éste en una zona independiente dentro de una red de seguridad más amplia a la que podrá seguir añadiendo nuevas zonas de seguridad cuando guste. Por ejemplo, una misma central de intrusión la puede utilizar para cubrir el cuarto de palos al mismo tiempo que la casa club, de la que hablaremos en nuestro próximo articulo. Esta forma de introducir medidas de protección, paso a paso, le permite establecer rápidamente una base e invertir posteriormente en seguridad de forma escalonada, según sus necesidades, convirtiendo su club en lugar cada vez más seguro y eficiente.

No hay que olvidar tampoco la conveniencia y el valor que supone la conexión a una central receptora de alarmas. Conocer automáticamente un suceso en el cuarto de palos posibilita minimizar el daño e incluso evitarlo, gracias a una inmediata intervención. Tampoco debemos olvidar que todas estas medidas convierten su cuarto de palos en un lugar de menor riesgo, a la hora de ser cubierto por una compañía aseguradora, motivo muy a tener en cuenta en el momento de negociar una póliza.


Porque un club más seguro es un club con más valor.

 






David Navarro Ordóñez
Marketing
Telefónica Ingeniería de Seguridad

 

 

 

 

 

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