Domingo 21 de Octubre de 2018
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Reformar un campo de golf: cuándo, cómo y por qué

Deterioro de alguno de los elementos, seguridad, mejoras en el diseño o introducir mejoras estéticas son algunas de las razones para acometer reformas parciales en un campo de golf. Los tiempos no están para construir muchos nuevos campos, pero los que hay deben mantenerse en buen estado para ser competitivos.


Un campo de golf, como una vivienda o como cualquier otra instalación, envejece, sus infraestructuras necesitan ser renovadas, su aspecto mejorado… Pero cuando un director se enfrenta ante la necesidad de poner en marcha una reforma más o menos profunda del campo, probablemente lo primero que se plantea es el problema que va a suponer: interferencias con el juego, fechas de torneos ya cerradas, problemas para los socios y las consiguientes quejas…

Alberto Gete, gerente de European Golf Services en España, quiere minimizar esas preocupaciones: “Nosotros trabajamos de forma flexible y poco invasiva. Elaboramos el plan de la obra junto con el gerente, teniendo en cuenta las horas y días de mayor afluencia al campo, las fechas de los torneos y cualquier otra necesidad. De hecho, hemos llegado a trabajar de noche para no molestar a los jugadores”.

Alberto Gete y Rubén Palacios, arquitecto especializado en campos de golf, expusieron sus ideas y ofrecieron sus consejos durante las IV Conferencias Europeas sobre Gestión de Clubes celebradas del 2 al 4 de febrero.

El momento de reformar

“Cuando hay algún elemento del campo que no funciona: drenajes, riego, tuberías o algún elmento en mal estado, como la arena de los bunkers, los greenes…, ha llegado el momento de iniciar una reforma”.

Pero no es ése el único motivo. Alberto Gete habla de varios más: “A veces los propios socios demandan un cambio, en otras ocasiones se trata de hacer más atractivo el recorrido para, de ese modo; hacerlo más competitivo; pero también podemos buscar un cambio en las especies de césped para hacerlo más resistente al tipo de nuestra agua de riego…, sobre todo teniendo en cuenta que cada año aparecen variedades que aguantan mejor la salinidad, la escasez de agua y otros problemas”.

Rubén Palacios apunta, además, razones tácticas, o restablecer la integridad histórica de un recorrido que con el paso de los años ha ido perdiendo la idea original del diseñador o acomodarse al público concreto que el club tiene en un momento determinado.

Pero hay un motivo muy simple: el envejecimiento. “Desde la Asociación Europea de Arquitectos de Campos de Golf, a la que pertenezco, y desde la Asociación Americana, se ofrece el dato aproximado de los años que duran en buenas condiciones, como media, las diferentes partes del campo. A partir de ese momento, el consejo es acometer reformas”, afirma Palacios.

Esos datos son los siguientes:

  • Greenes: de 15 a 30 años
  • Tees: de 15 a 20 años
  • Bunkers: de 7 a 10 años
  • Riego: de 10 a 15 años
  • Sistema de bombeo: de 15 a 20 años.

 

Una vez decididos

Palacios explica cuál es, en su opinión, el camino que debe seguir un club que se decide a reformar alguno de los elementos de su campo de golf. “En primer lugar, debe contratar un diseñador profesional que audite el campo, que vea en qué estado se encuentra. El diseñador podrá orientar a la Dirección del club sobre la conveniencia de las reformas planteadas y el mejor modo de llevarlas a cabo”.

Una vez realizada la auditoria y analizados los pros y los contras de la realización de la reforma, el diseñador saca los planos preliminares y realiza un master plan en el que se define todo lo que se va a hacer y de qué modo. “El master plan es la hoja de ruta de todo el proyecto. Recoge lo que se va a hacer, dónde y cómo. Debe priorizar objetivos, teniendo en cuenta los resultados de la auditoría realizada por el arquitecto. Debe tener en cuenta los impactos negativos y positivos para el campo, para minimizar al máximo posible los negativos y tener claros los positivos: qué es lo que se va a  mejorar y debe aportar un coste aproximado de cada actuación.

Después se realiza el diseño definitivo y detallado, incluyendo especificaciones ténicas, un presupuesto detallado y una planificación concreta de los trabajos. “Los trabajos no tienen por qué realizarse todos a la vez. Una reforma puede ir realizándose, incluso, durante varios años, acomodándose al presupuesto y a los tiempos del propio club”.

Llega el momento de elegir una buena empresa constructora y comenzar la ejecución de las obras.

Una reforma sostenible

A Rubén Palacios le gusta hablar de reformas sostenibles: “no sólo desde el punto de vista medioambiental, sino también desde el punto de vista económico y social, o sea, que no perturbe la vida social del club y que se ajuste a sus posibilidades económicas”.

Para hacer posible una reforma de este estilo, se debe jugar con factores como el tiempo: tal como decíamos antes, se realiza la reforma de modo sectorial, de acuerdo a un programa bien pensado. “Por ejemplo, en invierno se puede trabajar con drenajes y riegos y en época estival centrarse en los greenes o en las siembras, teniendo en cuenta que estamos en una época de crecimiento óptimo”.

Otro de los factores, en el que también incide Alberto Gete es el hecho de que se realice con plantillas reducidas y maquinaria muy especializada y pequeña, que no dañe el campo y que no resulte invasiva para el jugador. También por ese motivo “trabajamos de forma que cada labor que iniciamos, la terminamos, para no tener obra abierta en distintos puntos del campo. Con esto se consigue, además, que el progreso de la obra, el resultado se vaya viendo enseguida”.

“Para nosotros”, continúa Gete, “los acabado son muy importantes y tienen que estar en consonancia con el resto del campo. Actuamos sobre un campo ya construido, sobre algo que los jugadores han visto durante muchos años y es muy fácil comparar y hacer críticas. Hay mucha gente observando el resultado y no podemos permitirnos el lujo de que alguien nos eche en cara que lo que hemos hecho es peor que lo que ya había”.

El resultado “rapidez, eficacia y la certeza de que el socio o cliente va a poder seguir jugando”.

 

Principales razones u objetivos para reformar

  • Resolver problemas con zonas o instalaciones viejas: greenes que no drenan, bunkers faltos de arena…
  • Eliminar áreas de difícil mantenimiento
  • Mejorar hoyos, ya sea por problemas de seguridad o por problemas técnicos o estéticos
  • Mejorar la estética general del campo
  • Devolver el diseño a su idea original, sobre todo cuando se trata de campos antiguos con diseñadores de prestigio
  • Mejora general del recorrido
  • Reconstruir o resembrar greenes
  • Corregir condiciones de pobreza del césped o drenajes inadecuados
  • Añadir, revisar o eliminar bunkers
  • Reponer o añadir riego
  • Mejorar el recorrido, dificultar hoyos o hacerlos más sencillos
  • Añadir tees para ofrecer mayor versatilidad a los hoyos o para alargarlos
  • Mejorar la seguridad hacia el interior del campo o hacia el exterior.
  • Mejorar el ritmo de juego y así admitir más partidos
  • Adaptar el campo al tipo de jugador mayoritario del club, para hacérselo más cómodo
  • Atraer competiciones nacionales o internacionales
  • Aumentar el valor y la competitividad del club

 

Para más información:

European Golf Services

Tel: +34 918 092 757
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www.egsint.com

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