Viernes 20 de Abril de 2018
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El director de club como líder y gestor profesional

Es obvio que el director de un club tiene que ser un buen gestor pero, si a su habilidad como administrador, como gerente en sus diferentes áreas de competencia, une su capacidad de liderazgo, los resultados serán mucho mejores en todos los sentidos.  Jerry Kilby, director de la Club Managers Association of Europe disertó sobre el tema en el marco del I Congreso Internacional para Gerentes de Clubes de Golf celebrado recientemente en Benidorm.

 

 

 

Warren Bennis (uno de los mayores expertos mundiales en liderazgo) sostiene que la mayor parte de las organizaciones están sobreadministradas y sublideradas. Una persona puede ser un gerente eficaz (buen planificador y administrador), equilibrado y organizado, pero carecer de las habilidades del líder para motivar. Otras personas tal vez sean líderes eficaces –con habilidad para desatar el entusiasmo…–, pero carentes de las habilidades administrativas para canalizar la energía que desatan en otros.


Ante los desafíos del compromiso dinámico de las organizaciones, muchas de ellas están apreciando más a los gerentes que también tiene habilidades de líderes.


Ésta es la idea con la que arrancó el I Congreso Internacional de Directores de Clubes de Golf celebrado en Benidorm los días 18 y 19 de mayo. Una idea que expuso Jerry Kilby, director de la Club Managers Association of Europe, que destacó la necesidad de que los directores de clubes consigan y vayan ampliando (formación continua) la preparación necesaria en cada una de las áreas que quedan bajo su control en un club (recursos humanos, restauración, contabilidad y finanzas, dirección y liderazgo, marketing, etcétera), a la vez que se conviertan en verdaderos líderes.


 Kilby centró la primera parte de su exposición en el concepto de liderazgo, explicando, en primer lugar, que el director de un club debe ejercer su liderazgo hacia tres frentes diferentes: hacia la propiedad del club, hacia los empleados, y, finalmente, hacia los socios o usuarios del club. Kilby habló sobre el liderazgo intentando desmontar algunos de los falsos mitos que existen en torno a este concepto.

 

 

 

“Ser un líder”, dijo, “es tener la capacidad de influir en la mente, el cuerpo y el espíritu de otras personas para lograr que consigan objetivos que por sí mismos normalmente no hubieran siquiera intentado”.


“A nivel personal, liderazgo es la habilidad de visualizar un objetivo, de adoptar los valores de ese objetivo y mantener una actitud positiva de trabajo y de autodisciplina, hasta que se ha logrado dicho objetivo”.


Ese objetivo deja de ser personal, y ese compromiso personal se hace extensivo a todo un grupo en el liderazgo organizacional, que Kilby define como “la habilidad para articular una visión, para comprometerse con los valores de la misma y para favorecer un ambiente positivo en el que cada uno pueda alcanzar los objetivos de la organización”.

 

Mitos que hay que olvidar

Jerry Kilby mostró, a continuación, una serie de mitos que existen en torno al concepto de liderazgo y que conviene desterrar. Entre esos mitos, se refirió a los siguientes:

  • El liderazgo es una habilidad poco común. En opinión del director de la asociación europea de directores de clubes, no es una habilidad rara, sino una capacidad que todos pueden cultivar y conseguir.
  • Los líderes nacen, no se hacen. Tampoco es cierta esta afirmación: es posible que algunas personas cuenten, desde su nacimiento, con un carácter y una forma de ser que les faciliten el hecho de convertirse en líderes; pero nadie nace siendo líder y, por el contrario, todo el mundo, con la formación y el trabajo necesario, puede conseguir serlo.
  • Los líderes son carismáticos. El liderazgo no es carisma. Hay líderes que sí son carismáticos y otros que  no lo son y que, sin embargo, sí tienen la capacidad de involucrarse y motivar a su gente para conseguir los objetivos propuestos.
  • El liderazgo existe sólo en lo más alto de la organización. No es así. Todos, a cualquier nivel, podemos ser verdaderos líderes.
  • Los líderes controlan, dirigen, empujan, manipulan. No es cierto, la influencia de un líder no parte de la coacción o del poder, sino de su propio compromiso con un proyecto, de sus propios valores y de su propio trabajo.

Kilby destacó las siguientes diferencias destacables entre los conceptos de jefe y líder:



Jerry Kilby resumió con un acróstico (en el que las iniciales corresponden a palabras inglesas) las cualidades que definen al líder, LEADERSHIP:

 

 

  • Love: Ama lo que haces y sé apasionado.
  • Enthutsiastic. Pon entusiasmo en cada cosa que haces.
  • Attitude: Mantén siempre una actitud positiva.
  • Dedicated: Dedícate a tu trabajo manteniendo una concepción ética del mismo.
  • Energy: Sé enérgico para mantener tus objetivos y la ilusión por conseguirlos.
  • Reliable: Debes ser creíble porque mantienes las promesas y los compromisos.
  • Self-discipline: La autodisciplina es fundamental para liderar dando buen ejemplo.
  • Honesty: Sinceridad, honestidad, integridad, franqueza.
  • Intelligent: Lee, estudia, debes estar al tanto de los cambios y de las novedades...
  • Problem solver: Aprende a ser alguien capaz de resolver los problemas.


Kilby acompañó su exposición poniendo el ejemplo de dos líderes que todos conocemos. El primero de ellos es Sir Alex Ferguson, que dirige actualmente al equipo de fútbol  Manchester United. Ferguson es el entrenador que más títulos ha obtenido en la historia del fútbol inglés, y ha dirigido más de 1.000 partidos desde el banquillo del Manchester United. Es un apasionado del fútbol, un líder inspirador que ha probado cientos de veces cómo dirigir un equipo; está volcado en su trabajo y trabaja con determinación para conseguir el éxito.


 El segundo ejemplo es el de Tony Jacklin (en la imagen), el capitán que más victorias ha dado al equipo europeo de la Ryder Cup. Ha sido un líder inspirador para los mejores jugadores del Viejo Continente, y ha sido capaz de dirigir a grandes estrellas con personalidades tan fuertes como Seve Ballesteros, Nick Faldo o Bernhard Langer.

 

 

 

El liderazgo en un club

En la segunda parte de la exposición, Kilby concretó todos esos aspectos generales sobre el liderazgo en lo que supone el liderazgo en un club de golf y, más en concreto, en el director general de un club de golf.


“El gobierno de un club - explicó en primer lugar- tiene dos pilares fundamentales: la Junta Directiva o los Comités (que representan a los socios o a la propiedad) y el Director General. A la primera le corresponde establecer la política y la regulación general del club. El segundo, el director general, es –o debe ser– la persona que dirige el club para alcanzar los objetivos propuestos por la junta, mantener la política general establecida por ella, etcétera”.


 El director general es el líder del equipo humano que trabaja en el club y el referente para los socios y visitantes. Entre sus responsabilidades se encuentran las propias de la dirección del club y.... algo más. Le corresponde dirigir las instalaciones en sí mismas, físicamente; las finanzas y los recursos humanos; planear y supervisar las renovaciones y los proyectos de futuro...; pero también, y es algo en lo que Kilby quiso hacer hincapié, le corresponde dirigir algo más intangible: “la cultura del club”.


“Esta cultura se configura a lo largo de la historia sobre las tradiciones del club, sobre su estructura de gobierno, sobre la categoría de las personas que han sido presidentes, jugadores o socios, y sobre la visión estratégica de la entidad como tal: qué es lo que quiere conseguir el club, cuál es su objetivo fundamental. Así el director general del club se convierte, además de en un gestor, en el guardián de los valores del club”.

Consigue que la Junta cumpla con su papel

La Junta Directiva (Consejo de Administración, Comités...) debe “gobernar” en el sentido de decidir las líneas a seguir, pero no dirigir, porque ésa es la misión del Director General. Kilby propone que el gerente busque estrategias para evitar esa “intromisión” de la Junta en las tareas que son propias del director. Estrategias como “aportar material escrito en las reuniones de la junta para dirigir la atención de sus miembros a los temas políticos y estratégicos sobre los que deben tomar las mejores decisiones, o aportar documentos sobre decisiones políticas anteriores, o ayudar a conseguir que los nuevos miembros de la junta conozcan los valores del club... Ellos deben saber que su misión es establecer la dirección en la que debe caminar el club, y que  el director general es el que tiene que manejar los mecanismos para conseguir esos objetivos y comunicarlos al resto de los profesionales que trabajan en el club y a los socios”.

Lidera tus equipos

El director de un club debe liderar diferentes grupos humanos, unos forman parte del club y otros son externos a él. Entre los primeros, tenemos a los socios, a los empleados de los diferentes departamentos y a los encargados (pueden ser empleados o no) de servicios como el restaurante, la tienda, el mantenimiento del campo, etcétera. Los grupos exteriores al club incluyen a proveedores y clientes.


Jerry Kilby expuso ocho características que suelen poseer los equipos que verdaderamente funcionan, los equipos ganadores, y que son éstas:

  1. Trabajan con estándares de excelencia bien definidos y comunicados.
  2. Identifican objetivos claros y que supongan elevar el nivel de servicio.
  3. Cuentan con personas competentes.
  4. Consigue que los miembros del equipo adquieran un compromiso común.
  5. Desarrollan una estructura que permita alcanzar los resultados.
  6. Un clima de colaboración.
  7. Cuentan con apoyo y reconocimiento exterior.
  8. Basan su trabajo en los conceptos de liderazgo.


“Se trata de conseguir que todo el equipo humano trabaje en la misma dirección y se sienta involucrado en el proyecto –explicó Kilby-. Para ello es necesario que el director sea capaz de comunicar bien cuál es ese proyecto y cuál es el objetivo; que sepa persuadir a su equipo y apoyarlo en su trabajo, que ofrezca confianza... y algo fundamental: que sepa escuchar”.

 

Y todo esto, ¿cómo funciona en la práctica?

“Pues a base de mucha comunicación: reuniones con los equipos, newsletters, sesiones de trabajo conjuntas, conversaciones..., sabiendo siempre escuchar y recibir la información que los miembros de nuestro equipo nos aportan. En resumen: compromiso”.


Kilby cerró su exposición con una imagen que aclara muy bien lo importante que es que todo el equipo vea las cosas desde la misma perspectiva; una tarea que dependerá de que el director sepa comunicar y liderar a su equipo.

 

 

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